19.9.07

Juntos

Había sido una relación tumultuosa. No todo el tiempo, claro. En un principio, muy tumultuosa pero con el paso de los años se había ido haciendo cada vez mas sosegada.

Juntos, habían viajado por todo el país y… parte del extranjero. Juntos, muchos días. Juntos, muchas noches.

Había sido testigo de días de tristeza, noches de amor, noches de tristeza, días de amor. Y también, días y noches aburridas hasta el hastío. Juntos, todas las pasiones. Todos los pecados, juntos.

Habían soportado, juntos, toda clase de imprevistos, incluso accidentes más o menos graves. Juntos, habían sobrevivido.

Se habían sido fieles, rigurosamente fieles durante todos estos años. Bueno, a veces ella miraba furtivamente con envidia a otros, que le habían parecido mejores, pero nunca se había atrevido.

Su encuentro había sido casual, fruto de un enamoramiento juvenil. No había intermediado cálculo alguno. Y él estaba orgulloso. Le había elegido a él, ¡entre tantos!

Y ahora… Ahora. Ella le había abandonado.

Había sucumbido a la tentación. Otros. ¡Había tantos otros mejores que él! Relucientes pimpollos que habrían de devolverle su perdida juventud. Eso creía ella.

Le había abandonado. Sin previo aviso. Con una crueldad extrema. Ni una palabra de explicación… aunque las explicaciones no eran necesarias.

Ahora. Ahora, solo y abandonado. Se encontraba deprimido, no triste, más que triste. No solo le había abandonado, tenía la seguridad de que ya nunca más habrían de verse.

Ahora. Ahora. Solamente… se sentía mal. Cada día asistía, ya casi impasible, a su desmembramiento. Cada día perdía algo y, con ese algo que perdía, perdía su identidad y, su mayor desolación era el convencimiento de que aunque ella regresara, ya no podría reconocerle.

Ahora. Ahora hubiese deseado una muerte rápida, instantánea. Podría haber sido así.

Pero no. Allí, en aquel horroroso y frío campo de desguace, con el óxido corroyendo sus entrañas, miraba a la lejanía, con sus dos desvencijados faros, deseando haber sido llevado al achatarramiento total, prensado y fundido, que pusiera final a su triste y lento destino.

Y mientras… todavía la recordaba… y… la comprendía.

/acga 070919/

4 comentarios:

marifender dijo...

Juntos para siempre,¿no es así?¿Y cuanto dura un siempre?¿No estuvo siempre con él hasta que se acabó el siempre?
Siempre dura siempre.

Ñoco Le Bolo dijo...

El pobre vivía engañado. Cuando salió del concesionario, alguien tenía que haberle contado que sería una aventura de pocos años.

carlota dijo...

Pues hay amores que son eternos...yo al mío le llevaré siempre en mi corazón...mi querido ff...fue una separación impuesta...los dos sufrimos lo que no está escrito. Nunca me perdonaré no haber luchado más por nuestra unión...:(

Esmeralda dijo...

Unas cuantas palabras clave... juntos, otro, otros. Unos juramentos no dichos...
Un relato fresco con un final ñocoboleno. Me gusta el símil.
Siempre puede ir alguien a rescatarlo del desguace.


Este texto se merece una foto.

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