17.9.07

013 - El Descubrimiento


Era querido y respetado en su empresa.
Había comenzado haciendo recados y en sólo 18 meses le habían confiado un vehículo. 

Llevaba 38 años en la misma, de los cuales 34 y medio los había pasado conduciendo distintos tipos de vehículos. 

Ahora era el mejor representante para todo el norte de España y algunas provincias de la antigua Castilla la Vieja y del Reino de León. 

Aunque sus jefes y compañeros no querían, él pensaba jubilarse. Había decidido hacerlo dentro de seis meses. Estaba en su último año de conductor profesional. 

No se encontraba mal. Presumía de hacer más de 50.000 kilómetros anuales, al precio de dormir en su casa solamente un mes al año (algo que su mujer le agradecía). 

Ahora, ahora mismo, se encontraba reflexionando acerca de lo acontecido. 

Realizaba su recorrido diario, absorto en los clientes visitados, cifras de negocio, anécdotas y… aquella camarera del restaurante de carretera con la que… cuando observó algo extraño al borde de la antigua Nacional 634. Detuvo el coche. Bajó. Lo rodeó… Era un poste vertical de color gris. Metálico, comprobó dándole unos golpecillos. Con un enorme círculo en la parte superior, que estimaba en unos 70 cm. de diámetro, de color blanco con el borde rojo. En su interior, en gran tamaño, había un siete y un cero, que rápidamente interpretó como 70.

Dio la vuelta alrededor del poste y comprobó que la cosa era de color gris y, en letra pequeña, tenía grabado algunas cosas. Le dio varias vueltas. 

Volvió al coche, se sentó, y lo observó cuidadosamente. 

Reanudó la marcha y pronto cayó en la cuenta de que el fenómeno se repetía. Había más. Y pronto pudo apreciar que no en todos había un 70. Otros tenían un 40 y otros un 90. 

Se le habían agilizado sus dotes de observación, dado que pronto reparó en que había otros más, pero con distintas formas y colores. Le resultó extrañamente curiosa una de aquellas cosas, que no parecía abundar tanto como las anteriores, por su forma octogonal y roja. No le dio tiempo a ver lo que había escrito en ella, la cosa. 

Ya en el hotel, pensó en el asunto. No sabía que hacer con su descubrimiento. No se decidía a comunicárselo a nadie ya que, si nadie nunca le había hablado de eso, tal vez fuera por que nadie tenía constancia de su existencia y, si lo contaba, tenía miedo de que lo tomaran por loco. 

Al final del día ya había tomado la firme determinación de no hablar con nadie del extraño hallazgo o suceso.  

Tal vez, dentro de mes y medio, ya en casa, y personalmente, se lo contara a su mujer. Ella era más inteligente y quizá juntos adoptaran la resolución más acertada acerca de lo que se podría hacer con aquel descubrimiento.


013 - ovnm005 - 071917 – Descubrimiento (C)
090919-C2111 - Stop Canon S3IS - f/4 - 1/1600 seg - 13.5 mm*

2 comentarios:

carlota dijo...

¿Y salían de dentro pequeños personajes con antenas? ¿y hay que ser conductor para ver una cosa de esas? mira que yo llevo 19 años conduciendo y jamás ví nada de lo que vio ese pobre hombre...¿y dices que había algo escrito en la de fondo rojo? grrr...mira que no pararse a leerlo...seguro que era interesante...igual hasta era alguna palabra que se le perdió a dios...o a Dios? adiós.

Esmeralda dijo...

...estás seguro que era conductor? jjj
Debía ir tan absorto a lo largo de los 50.000 k que no veía nada.

... y es que cuando se acerca la jubilación se ven más cosas.

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