11.7.08

180 - Cayuco de cristal

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Es una historia mínima, de esa clase de historias que no pueden interesar a nadie.

Al parecer, el individuo había estado trabajando duro, desde hacía ya bastantes años.

Tenía la ilusión de hacer un cayuco de cristal... y lo consiguió. Invirtió todo su tiempo, y sus ahorros también, en diseñarlo. Muchos años de ahorros. Sí. Habría de ser algo especial para el gran proyecto que albergaba. El caso es que lo consiguió. Consiguió tener su cayuco de cristal.

Tenía ese individuo muchos contactos en África. Precisamente allí se había desarrollado una técnica especializada en la fabricación de esas frágiles embarcaciones... pero ninguno de cristal, que era algo impensable ni siquiera dentro del mundo de los sueños. Para soñar hay que tener referentes reales sobre los que construir sueños. Ellos, los de ese continente, tenían muchos recursos, pero ninguno real, o al menos, sobre los que se pudiera fabricar un sueño de esa clase.

El individuo, al que llamaré Nelson, por ejemplo, tenía contactos y supongo que ellos fueron los que, con un complejo entramado de síntesis animista y sincretismo religioso consiguieron que, a una invitación de Nelson, personalidades muy importantes del mundo que dispone de recursos con los que construir sueños, respondieran afirmativamente a la invitación que le hacía, invitación en la que les proponía un singular viaje. Obvio parece que ese viaje habría de realizarse en el asombroso cayuco de cristal.

Y llegó el deseado día de Nelson. Los tenía a todos en la playa. El de Francia, el de España, el de la Gran Bretaña, el de Italia, la de Alemania... así, una nómina de altos cargos que creen regir los destinos de los hombres. Gente sin un nombre decente pero fácilmente reconocibles dentro de los medios de comunicación. Reconocibles, pensaba Nelson, pero no conocibles, por lo desfigurado de sus almas.

Sentados todos en el suelo, sin protestar, tomándose el viaje como un juego, pensando en la gran cantidad de pececitos de colores y corales que podrían divisar, esos hombres, una mujer también, señores de todas las cosas, disfrutaban de lo que parecía un viaje prometedor. Estaba claro que todos los magos africanos ejercían bien su poder a distancia ya que nadie objetó nada... en ningún momento.

Fue un viaje singular. El suelo transparente les dejó ver la realidad de aquél océano. No había pececitos ni corales. Cadáveres y más cadáveres nadaban bajo sus pies. Yo prefiero no describir su estado exacto. Los detalles, quiero decir. Ojos bien abiertos les hablaban al conjunto de hombres que pasarían a los libros de historia. Ojos acusadores, con lágrimas para salar el mar. Sí. Ya sé que eso ya lo escribí otra vez, que hay lágrimas que son las que salan los mares que conocemos. Es una realidad que me gusta recordar.

El techo transparente del cayuco, y es que ahora estaba sumergido, le permitía divisar manos, manos moviéndose libremente señalando destinos utópicos. Vientres con su fruto marchito. Pies tratando de correr por desiertos de agua. Agua dentro de agua. Mentes licuadas y desvanecida en el aire de los sueños perdidos.

Recorrieron las costas. La africana, la europea... las costas. Y más cadáveres. Muertos. Cadáveres muertos sin fecha de caducidad.


Cuando se acabó el viaje, Nelson los despidió educadamente. No les dijo nada. Nada acerca del gran esfuerzo que había realizado en ofrecerles, con ese viaje, el regalo de su vida. No les pidió nada. Le regaló otra sonrisa.

Se fueron todos a sus transcendentales ocupaciones. Unos tenían que firmar un no sé qué para regular a los emigrantes. Para impedirles no sé qué. Para evitar no sé qué.
Otros tenían comprometida una gran comida, diecinueve platos, les habían dicho, con el de los Estados Unidos, el de Rusia, el de Japón... y así la alta nómina de esos que...
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¿debiera poder la ira a la pena?



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180·OVNM059·080711 · Cayuco de cristal ©2008  
402071227-001-Santander-La Magdalena-w ©2007
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 English version - OVNM International
La Mirada Ausente - Cayucos azul y rojo

26 comentarios:

Zanahoria dijo...

No sé si debiera poder la ira a la pena, pero se me revuelven las tripas cada vez que pienso en esa gente sin escrúpulos que se dedica a decidir el destino del mundo tras haberse zampado diecinueve platos de alta cocina, mientras cientos de africanos mueren sin que nadie haga nada. ¿Es que el mundo está loco? ¿Es que ya ni siquiera nos inmutamos cuando salen los cadáveres en los telediarios, las gente saliendo de esos cayucos temblando, con unos ojos enormes y asustados, gente que ha perdido a su mujer, a su hijo, a su hermano, o incluso a todos a la vez? ¿Somos tan duros de corazón que nos atrevemos a tomar diecinueve platos y seguir tan campantes?
Sinceramente... nunca he creído en ningún tipo de dios, pero en estas ocasiones una se pregunta dónde está ese ser supremo que permite tanta miseria.
En fin... tengo el día un poco pesimista después de haber leído un relato tan terrible por la realidad que hay en él contenida.
Un besuco, Ñoco. Gracias por demostrar esa sensibilidad.

©Claudia Isabel dijo...

Ñoco, es una historia muy conmovedora, que nos pone frente a una realidad que no queremos o no nos atravemos a mirar, porque duele, duele mucho saber que existe tanta gente impiadosa que desprecia la vida, que explota a otros y es indiferente a todo...duele...
Nos has contado magistralmente esta historia, y esa música increible...
Un abrazo

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Esa cerca--------------( Ceuta? Melilla?) me horroriza
Y que manera de contar algo tan cierto
tan real
tan increíble
pero no me asustan nada esos señores imbéciles que nos gobiernan
me asusta la gente que discrimina
que odia
que se niega a ver la necesidad del otro
Yo fuí a otro lugar a vivir sin necesitarlo económicamente
tengo muy buen Currículum
así que trabajé en cargos directivos
y SENTÍ
que yo no les gustaba
que si no era turista
jamás pertenecería
como pertenecieron mi abuela María,mi abuela Elvira,mi Abuelo Andrés y mi abuelo Valerio.

Eso me da miedo,mi mago
Tu cuento
que no es cuento
genial
como todos
te quiero y te dejo un beso de viernes
Buen finde

Alma Cándida dijo...

Debiera.

Hoy en La Provincia digital (laprovincia.es) viene la noticia de un cayuco del que tiraron al mar 15 ó 16 personas muertas, entre ellas varios bebés.

Qué más comentar, no se puede :-(

Belén dijo...

Yo creo que Nelson estará triste porque el querer hablar con gente que no entiende nada es dificil, muy dificil...

Besos, gran post

Carlota dijo...

Nelson Mandela, ex presidente del país, líder indiscutible de la lucha anti-apartheid, ha pedido a los líderes del G8: “… no miren en otro rumbo, no tambaleen. Está en su poder de impedir un genocidio contra la humanidad.”
Pero ellos están demasiado ocupados con un poder que les embriaga hasta límites obscenos. Repugnante, sí, pero nosotros colaboramos en gran medida a que ellos estén ahí, supuestamente representándonos. Quizás nuestras palmas no están tan blancas como las de Nelson, quizás... nuestra ira debiera por una vez estallar y unir por una vez nuestras voces, y nuestros corazones, no por una copa futbolera, sino por unos derechos que no tiene parte de la humanidad. Humanidad compuesta de hombres, mujeres y niños, con pensamientos, sentimientos, sueños, deseos... y miseria, y hambre (hambre: no eso que pasamos cuando nos ponemos a dieta por comer en exceso. Necesidad de alimentos básicos durante un tiempo prologando, sin tener posibilidad de acceso a ellos). Pero esclavos de una sociedad de consumo (nos han hecho... y nos hemos dejado hacer)preferimos apenarnos un poco cuando vemos algún telediarios, "pobrecitos", y volver a nuestra vida más o menos cómoda. Pues creemos que al fin y al cabo eso no es cosa nuestra, ni siquiera nos toca de cerca.
Gracias, Ñoco, por recordarnos que no es así. Hoy todavía está Nelson, que si no se ha diluído con los suyos ya, poco le faltará. Y después... ¿quien será el valiente? afortunadamente los hay, pero sus voces están afónicas de tanto gritar en vano. Aún así no se rinden, pero ya va siendo hora de que de alguna manera nos involucremos, y nos demos cuenta de que la miseria y el hambre de un sólo ser humano, es también nuestra miseria, como raza o como lo que quiera que seamos. Y mientras no seamos conscientes cada uno de nosotros, no habrá cambio. El mar formará olas cuando cada una de las gotas se unan para dejarse mover por el viento. Un movimiento que acabará ocurriendo... pena que dejaremos que el viento se convierta en huracán. Muy triste.

Cris dijo...

vengo de mirada ausente y al leerte esto pues como el cayuco de cristal, veo reflejado mi pensamiento de allí con lo que dices aquí; así es, vemos a través de cristales, ventanas de casa, pantalla del televisor, pantalla del ordenador, escaparates, siempre mirando a través de cristales y luego, si no lo olvidamos, lo dejamos todo guardado en los cristales de nuestros ojos y nos quedamos en lo seguro, en lo nuestro, en lo conseguido, en lo que otros no tienen. No pensamos que un cristal tiene dos caras: la que vemos y la que nos mira. Un post escrito de manera original y precisa Ñoco, yo me quedo con la esperanza de seguir intentando romper cristales cada vez que vea que alguien de este lado o del otro lo necesita de verdad. Saludos

Mandarina azul dijo...

¿La ira, la pena? Las dos tienen cabida...
Pero por encima de ellas debieran prevalecer la humanidad, ese rasgo que supuestamente nos diferencia del resto de los seres vivos. La sensibilidad. La solidaridad. La generosidad. La valentía. El arrojo. El sentido común y la cordura.

Sosbe, Ñoco.
No cambies nunca, eh.

:)

isabel dijo...

A magnificent sad story, the most painful and the cruelest reality.

HHK

Romana Lopez dijo...

yo creo que el cristal del cayuco estava bien linpio igual es que las miradas las tenian sucias y por eso no podian ver lo inportante de berdaz.abrazos

Coco Becerra dijo...

Ñoco, por si tuvieses razón o por si no la tuvieras -no sé qué habría resultado más duro- he dejado de leer en ese primer párrafo donde señalas que esta historia no iba a interesarle a nadie.
Gracias por el aviso.

circe dijo...

qué fuerte...realmente me has dejado impresionada por tu historia.....La de vidas que se han quedado a medio camino cuando "caminaban" tras su sueño....

El futuro bloguero dijo...

Maravilloso Ismael Lo. Me encanta la de Dibi dibi rek, o algo así.

Por lo demás, terrible y magnifica historia la que nos cuentas.

Abrazos

Benjuí dijo...

Lo más terrible es que cada uno de nosotros tenemos nuestra cuota de responsabilidad y, ¿qué hacemos?

No me vale saber que las grandes multinacionales y los gobernantes de los países desarrollados son unos canallas, lo doy por descontado.

Me aterra darme cuenta de mi propio cinismo, viviendo como si ese genocidio no estuviera sucediendo mientras escribo esto.

Hay mucha gente que no se conforma con escandalizarse. Yo no soy una de ellas.

RAMMSES dijo...

"...todas las mazorcas con sus granitos..."

Aplicáramos esto, si todos y en especial nuestros gobernantes dieran una mirada realmente sincera a este terrible drama los cayucos de cristal se esfumarían quizás.

Una realidad, como lo dije antes, dramática y dolorosa. Tu lo has retratado y muy bien.

Un abrazo amigo mío.

Mityu dijo...

Sospecho que la ira y la pena andan del mismo lado de la balanza. La voluntad no. Esa rige con su decisivo punto la anuencia o su contraria. Anida en el fondo de un puño muscular, también de cristal, que por su fragilidad teme más que a cualquier otro cayuco, más que a un día sin maíz, más que a un dedo acusador.
Cristales por todas partes, querido Ñoco.
Feliz verano. A pesar de todo

Meiga en Alaska dijo...

Preciosa historia... triste también...

Un beso desde Alaska de nuevo.

PIZARR dijo...

Durísima historia que me ha emocionado más aún que la siguiente.

Además como estoy flojucha...

Un beso y gracias por estar.

El Responsable dijo...

Muy bonita la historia. La verdad el tema de la inmigración es muy delicado, por un lado no se puede absorber tamaño flujo de inmigrantes y por otro no se pueden dejar morir como perros.

Un saludo

robespierre dijo...

una nueva vaca perdida que encontro el maizal de nelson

Aprendiza de risas dijo...

Trsiteza. Sólo eso.

Besos,

irene dijo...

Por mucho que se quiera adornar, es terrible, supongo que algo se podría y debería hacer para que no hubiese más cayucos para esos usos, aunque fuesen de oro.
Pero está bien sacarlo de vez en cuando a la luz, para que no lo olvidemos, aunque es difícil.
Un abrazo, Ñoco.

Giuditta dijo...

El fondo de cristal para ver pececitos y corales me recordó el Nautilus en 20.000 leguas de viaje submarino. Los sueños, los anhelos, la curiosidad nos impulsan a seguir. Lo que veo problemático es que la sociedad de consumo sea el paradigma de sueño. De ahí surge la distorsión, amén del problema endémico de África. Habría que rescatar lo rescatable de África, empezando por sus recursos naturales, para que sus pueblos puedan progresar.
Hermosa foto, terrible cerca. Cuándo se caerán todos los muros?
Besos sin muros

Mariel Ramírez Barrios dijo...

Impresionante este post
POjalà y lo leyeran los mandatarios esos
Y digo mandatarios
ellos tienen nuestro mandato
Habrìa que recordarlos cuando nos dan pena los negros mientras nuestros hijos estàn en la noche quemando una indigente en un cajero automàtico,pateàndole la cabeza a una ecuatoriana en el metro,o criticando a los judìos en el obelisco.
beso,mi mago.

Esmeralda dijo...

Impresionante. Digno de ser rescatado

3M's

Indigo Horizonte dijo...

Una sola de nuestras muertes parece importar más que cualquiera de las suyas. Nos olvidamos del nosotros, de nuevo. Solo son ellos, los otros, como si cada una de sus muertes no nos hiciese morir un poco también a nosotros y disolvernos.